Mucho se ha dicho y escrito sobre los efectos que podría tener el café en la salud, incluso creando dudas que han dado pie a la creencia de mitos, que en la mayoría de los casos han sido sólo eso, mitos.
 
A raíz de estas creencias, se han realizado una innumerable cantidad de investigaciones sobre el café y sus propiedades para el ser humano, desmitificando las miles de contraindicaciones que le atribuían.
 
Algunos se cuestionan por lo saludable o no de la cafeína para el organismo, y es que a pesar que el consumo del café se remonta a siglos de la existencia del hombre, es de un tiempo para acá que se reconoce al principal activo del café como un importante y potente estimulador del sistema nervioso, contribuyendo a mantener la concentración y además favoreciendo al estado de ánimo. 
 
El consumir café con regularidad ayuda a la digestión y sentir saciedad, además tiene propiedades antioxidantes que ayudan a eliminar los radicales libres. La cafeína actúa como un buen remedio para dolores de cabeza y contribuye a la acción de los analgésicos.
 
En dosis razonables, el café no perjudica el sueño ni es malo para el corazón. Incluso ayuda a prevenir determinadas enfermedades como la cirrosis y la enfermedad de Parkinson, por ejemplo.
Otro mito que ha empañado al café por años fue la cantidad de cafeína presente en la bebida; según expertos la cantidad segura que se debe tomar al día son 300 mg, que equivale a 7,5 espressos o 2,6 cafés filtrados. 
 
Y es que, aunque no lo parezca, el espresso contiene la menor concentración de cafeína entre todos los tipos de bebidas con café, esto porque el tiempo reducido de extracción necesario para hacer un espresso no permite que toda la cafeína del café molido se disuelva en agua. Por lo que una taza de espresso de 30 ml contendría unos 40 mg de cafeína. 
Sin embargo, es importante dejar claro que todo en exceso termina siendo nocivo para la salud y que no todos los organismos son iguales, quizás para una persona es normal consumir entre 6 y 7 tazas de café diarias, para otras no tanto.
 
Finalmente, lo que debemos tener claro es que influirá en gran medida la calidad del café, la variedad del grano, el tipo de molienda, el procesamiento y, adicionalmente, el método de preparación, por esto siempre debemos estar seguro de consumir un buen café.